24 DE MARZO
A 50 AÑOS: Memoria, Verdad y Justicia!
Agrupaciones de derechos humanos, políticas y sindicales marcharán para conmemorar un nuevo aniversario de la última interrupción de la democracia.
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron a la presidenta María Isabel Martínez de Perón, interrumpiendo su mandato constitucional.
Las tres fuerzas (Ejército, Marina y Aeronáutica) conformaron una Junta Militar que ocupó el Poder Ejecutivo, subordinando a todas las fuerzas armadas y de seguridad, y a los demás poderes del Estado, a su conducción. La Junta ordenó la disolución de los poderes legislativos y la remoción de los miembros de las Cortes Supremas nacional y provinciales; dispuso la proscripción de los partidos políticos y Sindicatos y suspendió la vigencia de la Constitución Nacional.
Este golpe de Estado dio comienzo al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, la más atroz dictadura que asoló nuestro país por más de siete años y que tuvo como consecuencia la persecución y desaparición de 30.000 personas; entre ellas, más de 800 Trabajadorxs de la Educación en el país y más de 400 en la provincia de Buenos Aires.
La Junta Militar llevó a cabo una acción represiva que coordinaba acciones mediante el Plan Cóndor con las demás dictaduras que interrumpieron procesos democráticos en los países sudamericanos. Además, contó con el apoyo de los principales medios de comunicación privados, influyentes grupos de poder civil y económico, el Gobierno de los Estados Unidos y la pasividad de la comunidad internacional.
Es por esto que hablamos de dictadura "cívico-militar", debido a que el gobierno genocida contó con la participación, anuencia, complicidad y responsabilidad de sectores económicos, eclesiásticos y mediáticos que favorecieron la aceptación social con campañas de desinformación, le ofrecieron un marco de "institucionalidad" y/o financiaron para verse beneficiados con las medidas regresivas impuestas.
Entre esas medidas, se amplió el horario de la jornada laboral, se redujeron los salarios, se desindustrializó el país a partir de la fuerte importación de productos del extranjero, lo que llevó al aumento de la pobreza, que alcanzó a un tercio de la población, cuando en las décadas anteriores la misma no había superado el 10 %.
