SOLO EN SANTA CRUZ
Fabián Leguizamón: El vicegobernador del aislamiento y el conflicto permanente
El inicio del año político en Santa Cruz ha dejado una figura en el centro de la tormenta: Fabián Leguizamón.
El inicio del año político en Santa Cruz ha dejado una figura en el centro de la tormenta: Fabián Leguizamón. Lo que debería haber sido un período de consolidación para la gestión de Claudio Vidal, se transformó en un escenario de fractura interna alimentado por el propio Vicegobernador, quien parece haber elegido el camino de la confrontación directa con el gobierno que integra.
Un comienzo de año para el olvido.
La señal más clara de esta ruptura fue su ausencia en la sesión inaugural de la Cámara de Diputados, un desplante institucional sin precedentes que marcó el tono de lo que vendría. Lejos de buscar la unidad, Leguizamón optó por la crítica pública y descarnada hacia el Ejecutivo provincial, colocándose en un rol más cercano a la oposición que a la vicegobernación.
El portazo de la UCR y la vía judicial
En un intento por retener cuotas de poder, Leguizamón buscó "volcar" la estructura de la Unión Cívica Radical (UCR) a su favor. Sin embargo, el partido centenario le cerró las puertas de manera tajante, rechazando sus pretensiones de liderazgo. Ante la derrota política interna, el Vicegobernador decidió judicializar el conflicto presentando un recurso de amparo, una medida que lo terminó de alejar de las bases radicales.Una gestión ausente y bajo la lupaLas críticas no solo son políticas, sino territoriales.
Mientras anteriores vicegobernadores mantenían una agenda activa recorriendo las localidades y asistiendo a las escuelas en el mantenimiento invernal o escolar, la gestión de Leguizamón es señalada por su ausencia en el interior provincial.
A esto se le suma una creciente preocupación por denuncias que indican la instalación de medios de comunicación propios en distintas ciudades de la provincia, lo que muchos interpretan como el armado de una estructura personalista financiada con recursos dudosos.
Solo y sin diálogo.
Hoy, la realidad de Fabián Leguizamón es la de un hombre que "pende de un hilo". Sin el respaldo del partido que lo vio nacer, sin diálogo con el poder central en Casa de Gobierno y con una imagen desgastada por la falta de gestión territorial, el Vicegobernador atraviesa su momento más crítico.
En los pasillos de la política santacruceña, ya se habla de él como uno de los perfiles más decepcionantes que ha pasado por el cargo, dejando a la provincia en medio de una interna que solo parece beneficiar sus intereses personales.

