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17/09/2023 - 20:58

Cómo vigilan al rey de los salmones que invadió los ríos de la Patagonia

Científicos del Conicet desarrollaron una nueva herramienta para seguir la migración del salmón Chinook. Cómo funciona

Científicos del Conicet desarrollaron una nueva herramienta para seguir la migración del salmón Chinook. Cómo funciona 

El salmón Chinook es originario del Océano Pacífico. Cuando llega a adulto puede pesar hasta 57 kilos. Al expandirse en la Patagonia, tanto en Chile como en la Argentina, produjo la invasión de salmónidos que migran al mar de mayor escala geográfica a nivel mundial. El gran desafío ahora es cómo controlarlo por los impactos negativos que produce en los ecosistemas. 

Ahora, un grupo de investigadores del Conicet desarrolló una técnica para identificar el origen y las trayectorias migratorias de los peces invasores de la Patagonia. Se trata de un método que combina el análisis de la composición química del agua de los ríos y el rastro que dejan estos indicadores en la fauna acuática.

Inicialmente la técnica fue aplicada para el estudio del salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha), que habita en las cuencas de la Patagonia argentina y chilena durante los meses de reproducción (febrero-marzo). Sin embargo, sus desarrolladores advierten que se podría aplicar en otras especies, incluso en aves.

La técnica fue implementada por primera vez en Argentina y logró el reconocimiento internacional luego de ser publicada en la revista científica Science of The Total Environment.

“El estudio de los salmones es importante porque es una especie que está avanzando mucho en Argentina y Chile. Sin embargo, está en peligro en su lugar de origen: Alaska, Estados Unidos. En nuestro caso es al revés, de hecho el año pasado se encontraron los primeros ejemplares en el río Paraná, cerca de Rosario, Santa Fe” precisó Esteban Avigliano, líder de la investigación.  

Este desarrollo forma parte de un proyecto más amplio, que está destinado a estudiar los peces exóticos presentes en el Atlántico Sur, como la trucha arcoíris, la polaca austral y la merluza. Cuenta con financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y la Cancillería Argentina. “La idea es dar respuesta a cuestiones de manejo, y desarrollar políticas de Estado para ganar soberanía del conocimiento y del territorio en el Atlántico Sur”, explicó sobre los fundamentos de la iniciativa. 

¿En qué consiste la técnica propuesta?   El objetivo es poder identificar la zona exacta en la que el pez nació y el recorrido que hizo a lo largo de su vida. Esto se logra a través del estudio de los otolitos de los peces, una pequeña pieza -en forma de piedra- que se encuentra en la parte interna del oído. Este diminuto material sólido funciona como una especie de “caja negra”, es decir, es capaz de guardar registro de las diferentes composiciones químicas de los cursos de agua en donde nadó el pez. “Abrimos la cabeza, buscamos el oído y le sacamos esta piedrita de siete milímetros aproximadamente. En el laboratorio tenemos una máquina con un disco de diamante que permite obtener fetas. En ese corte transversal podemos ver los anillos de crecimiento y medir la química dentro de él”, precisó Avigliano.

Como el otolito crece día con día, se puede tener una lectura de la trayectoria del ejemplar cada dos o tres días. A lo largo de su vida -que ronda los 4 o 5 años en promedio-, se puede observar entre 300 y 400 posiciones diferentes en el curso de agua. En esta etapa del análisis químico se vuelve imprescindible contar con información sobre la composición de cada río de la Patagonia. Por ello, se debió realizar un mapeo a ambos lados de la cordillera. En este paso trabajaron cerca de 15 investigadores, que recolectaron muestras desde el sur de Santiago hasta Puerto Arenas; y desde Neuquén y Río Negro hasta Tierra del Fuego.

“Lo más importante es tener un mapeo para conocer cómo es la química del agua. Necesitamos saber que cada río de la Patagonia tiene una firma química diferente, lo que nos permite determinar de dónde vienen los salmones”, detalló. Los registros químicos se hicieron en dos épocas diferentes del año, porque de acuerdo a los altos y bajos caudales pueden presentarse variaciones. En concreto, se analizaron 14 cuencas y cerca de 30 ríos del sur de Argentina y Chile. 

El salmón Chinook cuándo se introdujo y cuál es su impacto

El salmón real, chinuc o chinook es oriundo de las áreas costeras del norte del océano Pacífico, entre California y Japón. Vive en el mar pero migra remontando los ríos para reproducirse, por eso se lo clasifica como anádromo. 

Se reproduce una única vez y para ello vuelve a su lugar de nacimiento, donde finalmente muere. Pero de tanto en tanto, debido a cambios en las condiciones de los ríos busca otros lugares, por lo cual puede migrar y poblar fácilmente nuevos cursos de agua. En Argentina las primeras introducciones se realizaron a comienzos del siglo XX para la práctica de la acuicultura. “Los primeros ejemplares se introdujeron en el río Santa Cruz, cerca de Calafate, junto a las truchas y otro tipo de salmones. Pero no prosperaron”, precisó Avigliano.

Sin embargo, en las décadas de 1980’ y 1990’ en Chile se realizó una nueva experiencia que fue fructífera. Se dio en la isla de Chiloé, desde donde se empezó a propagar de sur a norte. Se estima que ingresó a territorio argentino a través de Tierra del Fuego. Como toda especie invasora, su presencia representa peligros para los ecosistemas acuáticos nativos. En primer lugar porque incorpora nutrientes que no son naturales del ecosistema, produciendo una alteración en el paisaje. Además, es una depredadora directa de los peces nativos, como el puyén y el pejerrey patagónico.

El otro grave inconveniente es la biomasa, es decir, el lugar que ocupan y que representa una sobrecarga para los ríos patagónicos. “Al reproducirse y luego morir, en algunas zonas -como el río Santa Cruz- vas a encontrar toneladas de peces muertos al final de la época reproductiva. Hay registros de tres cuartos de tonelada por cuadra de carne en descomposición. Eso puede albergar parásitos marinos y modificar la calidad del agua”, detalló Avigliano.



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